El funcionamiento es sencillo: durante un periodo de 9 meses —coincidiendo con el curso escolar—, el alumno utiliza un instrumento de calidad, revisado y ajustado por profesionales.
Una vez finalizado ese periodo, hay dos caminos:
• Devolverlo sin ningún compromiso
• Quedárselo en propiedad, descontando del precio final lo que ya se haya abonado durante el alquiler.
Esta fórmula permite que la experiencia musical se inicie sin presiones ni riesgos económicos.